sábado, 13 de junio de 2009

¡Mamáaaaaaaaa!


¡¡Pum, pom, pum, pum pom,pum pom!!.
!!Pum,pum, pom!!
Golpeaba tan fuerte que retumbaba toda mi caja torácica. Sentí pánico por la amenaza de algo que no podía controlar. Un mal sueño.
Un mal sueño en ese estado de duermevela en el que no todos los sentidos duermen. En este caso el oído. Así que mi corazón se agitó por algo que escuchaba mientras dormía. ¡¡Pum, pon,pum,pum, pom…!! Advertía este músculo asustado… ¡¡Pom,pom, pom pum!!, llamaba. Y por fin le oí y sentí la amenaza, algo grave acechaba y vigilaba mi sueño cuando no podía defenderme.
En otro tiempo hubiera gritado ¡Mamáaaaaaaa!. Y mamá hubiera saltado de su cama para ver que pasaba. (Algo tienen las madres que con tan sólo su presencia son capaces de calmar los temores más intensos).
Sin embargo mi subconsciente sabía que mamá no acudiría. Así que optó por gritar:
¡Canela!.
Y mi perra atravesó ese espacio de la nada que nos separa de la muerte. La oí correr por el pasillo, llegar a la puerta de mi habitación y desde allí pegar un salto hasta mi cama y acurrucarse a mi lado. El músculo del corazón recuperó su ritmo. Ya calmada y viendo lo fácil que resultó que acudiera Canela, llamé a Lúa que asomó su cabeza, se detuvo un instante mirándome, como sólo saben mirar los perros, y con un saltó ágil se colocó junto a mí.
Así arropada amanecí hoy.

La imagen corresponde a un cuadro de Gustav Klimt

domingo, 31 de mayo de 2009

Alma de artista


Examina atentamente todo o que sucede o seu arredor e lle engade a súa capacidade de resposta que non deixa nunca de sorprenderme. Podería pintar e ofrécenos a súa visión do mundo a través de intensas paisaxes pero o noso "Ja" atopou outros fíos condutores para amosarnos a súa realidade.
Así, utiliza as cordas do violín e da guitarra para levarnos pola escala do pentagrama. As letras xuntaas para escribir textos intelixentes, e os movementos da danza para voar como Billy Eliot. A súa imaxinación , en definitiva, envolvea, nos seus doce anos, para regalala, polo de agora ,ós mais achegados.
Onte o noso "Ja" e os seus compañeiros do "Laboratorio AFI" leváronme da man por cidades imaxinarias. Así que do mismísimo Teatro Principal,convertido en porto galego, marchamos cara a Brasil, Nova York e Marrocos. A viaxe durou , tan só,corenta e cinco minutos pero foi espléndida. O publico posto en pé aplaudiu a rabiar.
Non sei se habería olleadores, como no fútbol, pero alí estaban algúns dos futuros artistas que, en pouco tempo, van facernos rir e chorar no patio de butacas.

martes, 19 de mayo de 2009

Besos

Hay besos inolvidables. Suelen ser casi todos cinematográficos.
¿Mi favorito? El beso de Spiderman.

sábado, 16 de mayo de 2009

Huesos


Con los huesos de mi mano un collar
con los de mis pies una pulsera.
A modo de guarda besos, utiliza mi calavera.

No sé si será un placer heredar
un peroné y una tibia
pero si te los quieres quedar
añado también mi rodilla.

Con el ileón, isquión y pubis de mi cadera
puedes hacerte remero.
Mira que soy zalamera
cuando te regalo un velero.

Tengo para darte una treintena de alcayatas.
Son puñales infernales.
Son mis vértebras cervicales
que se subastan baratas.

Pero para hacer música, mis veinticuatro costillas
Incluyo las dos flotantes
Puedes entrar a hurtadillas
por escalas delirantes.

Mis huesos del oído
llévalos en bandolera.
Martillo ,Yunque y estribo
para cantar una habanera.

Húmero, cubito y radio multiplican los abrazos
Guárdalos sin algodones
Y no olvides echar un vistazo
A los huesos escafoides
Dentro de mis zapatos de tacones.

Ya me parece bastante regalarte mi esqueleto
Así que a falta de huesos
Dejo el poema incompleto.

La imagen pertenece a Kostnice (Capilla de los Huesos) en la ciudad medieval de Kutna Hora a 80 km. de Praga.

viernes, 1 de mayo de 2009

El Coyote



Es un soñador al que le gusta entonar canciones de Negrete y tangos de Gardel. Cuando se le queja ese corazón que tiene grande, grande para acogernos a todos en él no para de hablar. Así que, mientras estábamos en la sala de Urgencias tuvo a todo un auditorio, de casos urgentes, pendiente de él. Yo observaba la escena que bien la podría haber preparado Almodóvar: Siete personas en sillas de ruedas, vestidas con esas batas azules que dan un aire de fragilidad e indefensión y que además a poco que se descuiden les dejan con el culo al aire. Todas con una vía abierta en las venas, menos él .Él dos, una en cada brazo.
A falta de caballo, las ruedas, y sobre sus rodillas, el galán de la película, sujetaba su inseparable sombrero mientras relataba el encuentro que hace años, cuando ejercía el deporte de la caza, tuvo con un lobo. Contaba, como sólo él sabe hacer, como a pesar de tener al animal en el punto de mira no le disparó. Los “urgentes” estaban entusiasmados y pensé que de un momento a otro iban a estallar en aplausos. Después la tertulia giró, no podía ser de otra forma, sobre el morir y se estableció un debate de cómo podría ser la mejor manera de abandonar este mundo. El galán volvió entonces a recuperar protagonismo cuando un “urgente” señaló que morir ahogado debía ser lo peor. Él tenía su propia historia y contó cuando hace un año se ahogó con un trocito de comida y vio pasar en un instante fugaz los mejores momentos de su vida hasta que perdió el conocimiento. Decía, en menos de un segundo te vas para siempre…y añadía con esa retranca que tienen los gallegos, lo importante es no dejar nunca de respirar. Al tiempo, me miró y me dijo, “las cenizas, ya sabes, al Monte de la Sierra”.
Mirando a mi padre, viendo su actitud, su compostura, su forma de cabalgar en silla de ruedas con el sombrero sobre una de sus rodillas me encontré frente a frente con Don César de Echagüe, “El Coyote” del que tantas historias me contó cuado yo era niña.

martes, 28 de abril de 2009

...Que veinte años no es nada...




Hay ciertos vínculos que nos unen a las personas de por vida. Son lazos de raso fáciles de desatar. Solamente hay que tirar de una de las puntas para que se deslicen los recuerdos y aparezcan las imágenes que guardábamos en la memoria.
En Extremadura, donde viví hace más de veinte años, o sea ayer, se quedó una parte de mi vida que acabo de recuperar. “Volver…”, como dice el tango, “con la frente marchita las nieves del tiempo platearon mi sien”.
Así que, después de conducir durante ochocientos kilómetros, apareció el paisaje extremeño y se rellenó de jaras en flor, de amigos, evocación y querencias. Han sido días inesquecibles que es la traducción al gallego de “inolvidables” y que utilizo porque me parece que subraya más el sentimiento que yo tengo por todo lo que no se desvanece con el paso del tiempo.
En esa tierra extremeña, concretamente en Plasencia, durante un instante se me encogió el corazón. Fue cuando paseaba por las calles del entorno de la catedral y busqué con la mirada a Lúa, mi perra muerta hace catorce años, y que me acompañó durante todo el tiempo en que viví en esa ciudad. Fue una milésima de segundo. Su imagen impresa en mi fantasía correteaba por una pequeña plaza que olía al azahar de los naranjos en flor.

martes, 7 de abril de 2009

El cajoncito


En plena vorágine de limpieza de mi casa descubro la pereza de llevar ciertas pequeñas cosas a su sitio. Así que hay un cajoncito adonde van a parar todas ellas.
Los botones no encuentran la caja de costura. Ni las gomas del pelo el neceser.
El boli de tinta roja no está nunca en el portalápices ni un par de tornillos y alcayatas en la caja de herramientas. Una tirita de las que vienen de dos en dos que sobró también está en el cajoncito junto a una pequeña figura rota que realmente la necesita. Un mechero, dos y hasta tres que no encienden pero que todavía tienen chispa no encuentran el camino hacia el cubo de basura. Algunas monedas de uno, dos y cinco céntimos no llegan nunca a la hucha, que por cierto esta vacía. Encuentro hasta una agenda vieja que no tiro porque conserva números de teléfono a los que algún día llamaré. Hay también un ladrón de corriente (me gusta el nombre) al lado de una bicicleta de escala 1/12 que necesita reparación. Se me antoja que como estamos en Pascua este cajoncito es como un gran huevo Kinder lleno de sorpresas sólo le falta la cubierta de chocolate pero todo se andará. De momento lo cierro.